Educación digital: del cuaderno a la pantalla.

El apabullante crecimiento de la tecnología computacional nos sacude como docentes y como alumnos.. Quienes transitamos todavía por las aulas convencionales nos planteamos cotidianamente cuál será nuestro destino docente frente a tanta tecnología de atracción. Multimedios que le ofrecen al estudiante la compactización de los tiempos y los espacios a su comodidad, permitiéndole que los ordenadores guíen, procesen y guarden información, le faciliten la tarea y por sobre todo lo permitan conectarse en las autopistas de información con otros lugares, otros sujetos, introducir información, escuchar su voz y si es necesario simular para poder comprender un hecho real desde un campo virtual. Parece ser este un excelente recurso para entender fenómenos que son difíciles de comprender en el aula. Necesitamos considerar el aporte del entorno multimedial con referencia a los marcos hipotéticos del futuro que presenta para la educación. Necesitamos también, decodificar la paradoja de ver a los niños cada vez más sueltos, más lógicos, más desinhibidos, más estimulados, con más información y destreza digital, pero con sus producciones escolares cada vez más pobres, estereotipadas, rígidas, carentes de creatividad, como si la pérdida del sentido de lo escolar, estuviera ganando mayor terreno.

Mientras tanto, ¿cómo compatibilizamos el cuento interactivo, multicolor y sonoro, con los caracteres rígidos y uniformes de los libros de lectura?, ¿qué hacemos para que los alumnos no queden atrapados y prisioneros de tanta tecnología de atracción?
Nuestro debate ha posibilitado un marco teórico centrado en la singularidad psíquica del individuo, que aprende con sus propias estrategias de pensamiento y centrado en su esquema preconceptual. Pero ese alumno se encuentra cautivo en una escolarización sujeta a un modelo reproductivo de saberes, al mejor estilo tradicional, y por un aprendizaje memorístico de pseudo esquemas. Nuestra preocupación es cómo construir el plano conceptual.

Si no hay un desarrollo conceptual suficiente, la obtención de los datos se hace a expensas de los memorístico, y esa prevalencia memorística produce en el individuo una rigidización o parálisis frente al tránsito del pensamiento. Esto ha sido y es un problema que se observa a menudo en la clínica psicopedagógica: desde el modelo educacional tradicional, la rigidización disgusta al niño con su escuela, pues el aprendizaje pasa a ser algo que lo aprisiona. En vez de apropiarse del contenido y erotizarse con el conocimiento, es el contenido quien se ha apropiado del sujeto y éste no sabe cómo romper la pseudo estructura para poder construir su estructura auténtica. Tiene consigo un contenido y no sabe qué hacer con él.

El desafío es pensar cómo hace el sistema educativo para transitar desde el sentido común hacia una actitud científica, cómo darse cuenta que la base del cambio en la enseñanza es actitudinal.

La pantalla multimedial seduce mucho más que la figura del maestro. Los niveles de atracción y seducción que tienen las nuevas tecnologías son altísimos. Pero ”la seducción no es deseo, sino lo que juega con el deseo”.

La alfabetización es la puerta de entrada a la cultura escrita y a todo lo que ella significa: acceso a la información y al conocimiento, encuentro con nuevas formas de la expresión que incorporan elementos iconográficos, espaciales y formatos diferentes a los tradicionales. Los textos son la dimensión del pensamiento estratégico del hombre a través de la escritura. Su circulación garantiza aprendizajes cada vez más complejos y profundos de cualquiera de las disciplinas del saber humano. El que aprende a leer no sólo aprende el código escrito sino que desarrolla capacidades cognitivas superiores, desarrolla en presencia y diálogo con el texto su pensamiento, sus posibilidades de reflexión y su capacidad crítica. La lecto-escritura inicial es principalmente de índole cognitiva y no sólo perceptiva- motriz. Piaget y colaboradores han insistido en remarcar la importancia central de la acción en toda construcción de conocimientos. El término acción, en sentido piagetiano, alude a interacción. Desde la epistemología genética, esta acción es concebida como una permanente interacción entre el sujeto y el medio. A partir del doble juego de la asimilación y la acomodación, el niño va estructurando el mundo y construyendo sus propias estructuras de pensamiento: aprende a leer y escribir a partir de la propia actividad, formulando hipótesis, poniéndolas a prueba, interactuando permanentemente con “otros”.
Desde esta interacción el entorno multimedial ofrece oportunidades de la acción – movimiento, distintas de las que ofrece el texto impreso. Lo que se plantea en términos didácticos es que no todo lo que se ofrece en el mercado necesariamente llega a la construcción de conocimientos. El sujeto del mercado no es el mismo que el sujeto del conocimiento. El sujeto del mercado es un sujeto de placer inmediatista.

Se trata de situar a la tecnología en un rol constructivo, que considere a lo computacional como un medio para construir y aprender. Lo computacional es ya parte de nuestra cultura; el uso transparente de la misma permitirá que sea empleada como un lápiz donde el pensamiento pueda transitar de la atracción a la abstracción, en una estrategia de pensamiento que responda a su singularidad psíquica, dicho en otras palabras, con una manera de razonar en función de la significación que para él tenga cada tema.

Los alumnos de hoy han nacido en un entorno digital y es necesario que los maestros lo tengan en cuenta.. En el movimiento de la multimedia está la posibilidad de romper el estatismo del cuaderno de clase. Los software más prácticos son los que se ajustan a las preguntas de los niños, y no necesariamente los que ponen el énfasis en un mayor grado de atracción. Necesitamos estar muy atentos a los momentos de intervención en la práctica docente si queremos cambiar hacia mayores posibilidades conceptuales.

Nota elaborada por la Mag. Dora Vitale

 
     
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