EDUCACION SUPERIOR NO UNIVERSITARIA

INTRODUCCIÓN
El trabajo que a continuación se presenta está destinado a todos los actores de la educación. En el descubrirán la preocupación de aquellas personas, que ante el cuestionamiento por la existencia de uno de los niveles educativos argentinos, se han puesto a trabajar para tratar de revertir la situación. Los temas expuestos son de alguna manera extensivos a todos los niveles de la enseñanza, pues cuando una parcela de la educación es cuestionada, no sólo peligra ella en sí misma, sino que también se deben analizar cuidadosamente cuáles podrían ser las consecuencias y el impacto en el resto del sistema educativo. En este trabajo se entiende fundamentar por qué la eventual desaparición de ese nivel educativo no contribuye a la mejora de la calidad educativa. Luego, a manera de reflexión, se presentan interrogantes, a efectos de discernir cuáles han sido las responsabilidades que han intervenido para llegar a la situación problemática.

FUNDAMENTACIÓN
"Educación inclusiva: una escuela para todos" (ARNAIZ SANCHEZ, 2003). Es el título del último libro escrito por la Dra. Pilar Arnaiz Sánchez, catedrática de Educación Especial de la Universidad de Murcia, España. Yo diría: “Educación inclusiva: educación para todos”. La educación inclusiva en nuestros días es un reclamo tanto respecto de aquellos que la necesitan, como respecto de quienes la ofrecen. Se trata de defender uno de los peldaños que forman parte de la escalera hacia el conocimiento: la educación de nivel superior no universitaria. Tanto la educación inicial, como la primaria y la secundaria, son requisitos ineludibles que tanto la familia como el mundo del trabajo les reclama a los niños, jóvenes y adultos, y consecuentemente a los educadores. La sociedad en su conjunto pretende - y con justa razón - que sus hijos se formen en la escuela y que los jóvenes y adultos se capaciten para afrontar los requisitos del mundo laboral. Pero la primera formación educativa, además de haberse constituido en una necesidad imperiosa, ya no alcanza, porque de las personas se pretende más: no sólo "un salario cultural mínimo" (PERRENOUD, 2002:8), sino también "que las escuelas tengan las puertas abiertas a ideales pedagógicos y organizativos" (DARLING HAMMOND, 1998:625), y a valores. Entonces, podríamos argumentar que el cultivo de los conocimientos superiores, ideales y valores, requiere un estamento receptor e impulsor que garantice mínimamente el acceso a la toma de responsabilidades adultas, lúcidas, y en orden a la interacción necesaria para vivir en nuestro actual mundo globalizado. En tal sentido, la educación argentina colabora, puesto que las personas que optan por continuar conociendo tienen a su disposición la oferta educativa superior, tanto universitaria como no universitaria. Ambas retoman la formación y capacitación a partir del nivel educativo medio, intentando elevar el cúmulo de conocimientos de las personas, a efectos de que cuando egresen puedan incorporarse competentemente a la sociedad del trabajo. Competentemente y no para competir, ya que al fin de cuentas, eso es lo que reclama la inclusión. Por otra parte, el salto cualitativo que se ha producido entre la finalización del nivel educativo medio y el ingreso al nivel educativo superior universitario es tremendo. Justamente es allí, donde se justifica la formación que ofrece el nivel terciario, que viene a ser el peldaño que se necesita para cubrir ese bache y eliminarlo. Las consecuencias que produce dicho salto están a la vista de cualquier investigador educativo: masas de jóvenes que fracasan al intentar saltar del nivel medio al universitario. Acerca de esto, el actual Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina, Lic. Daniel Filmus, se expide oficialmente a través de la "Resolución C.F.C.y E. Nº 217/04" (MINISTERIO DE EDUCACION, CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE LA REPUBLICA ARGENTINA. 2004). Básicamente, esta resolución propone que tanto las universidades como los institutos terciarios eleven propuestas concretas para mejorar la calidad educativa de las escuelas medias (Educación General Básica nivel 3 y Polimodal). La cartera educativa en cuestión, seleccionará aquellas ofertas que a su criterio considere pertinentes, destinando por un año $ 60.000 a cada unidad académica de educación superior que promueva las mejoras requeridas en cinco (5) escuelas medias. Entonces, la preocupación en tal sentido existe y es real, ya no sólo para los educandos, educadores y familias, sino también para las autoridades.

EL PROCESO DE MEJORA DE LA CALIDAD EDUCATIVA
Los institutos de formación docente y técnica ofrecen a las personas egresadas del nivel educativo medio, continuar con su formación y cursar estudios universitarios. Las leyes educativas de nuestro país contemplan esta situación bajo la figura de articulación terciaria-universitaria, de manera tal que los que egresan del nivel terciario después de 3 o 4 años de estudios - 3 años para las tecnicaturas y 4 para los profesorados -, puedan continuar formándose en la universidad a través de ciclos especiales de licenciaturas, cuya duración oscila entre los 2 y 2 años y medio; con lo cual reciben entre 5 y 5 años y medio de formación superior. Obviamente, una vez finalizada la educación superior universitaria, algunos optan por seguir capacitándose a través de posgrados, esto es: especializaciones, maestrías y doctorados. Para sintetizar lo expuesto, se presenta a continuación una tabla que ofrece una visión de conjunto de nuestro sistema educativo.

Sistema educativo argentino
Niveles
Denominaciones oficiales
1
Educación Inicial
2
Educación Media
Educación Primaria
Educación Secundaria
3
Educación Superior
Terciaria
Universitaria
Articulación
Terciaria-universitaria
De Grado
4
Posgrados
Especializaciones
Maestrías
Doctorados


Educación superior no universitaria
Actualmente, se cuestiona la educación superior no universitaria, y se propone elevar el nivel de conocimientos sólo a través de la universidad, porque a los escasos puestos de trabajo acceden mayoritariamente los egresados del nivel universitario, quedando una cuota baja para los egresados del nivel terciario. De adherir a estas razones, los institutos terciarios estarían en franca decadencia. Una solución de compromiso brindada por el Estado Nacional, ha sido crear a través de la "Ley de Educación Superior Nº 24.521, Título II, Artículo 8, Inciso c" (MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACIÓN DE LA NACION ARGENTINA, 1995), la figura de articulación terciaria-universitaria, a fin de que los egresados del nivel terciario puedan continuar estudios universitarios a través de ciclos especiales de licenciaturas. De todos modos, eso ha sido una solución de compromiso. Soluciones semejantes suelen ser transitorias. En efecto, el espíritu de dicha ley, en lo referido específicamente a la educación de nivel superior no universitario, es facilitarles a los actuales egresados del nivel terciario la continuidad universitaria, y una vez que la mayoría lo haya conseguido nos preguntamos qué podría suceder. Lo expresado hasta aquí es la síntesis de algunos discursos. De ninguna manera se ponen en duda estudios o investigaciones que al respecto pudieran haberse publicado, pero no son pocos los que, para no quedarse con el repicar de una sola campana, escuchan otras; y lo que se escucha desde hace algún tiempo es otra cosa. Pues, y sin más rodeos, vamos a referirnos a lo que estamos observando desde la realidad. Muchos educadores se preguntan lo siguiente:

¿Por qué la matrícula de ingreso al nivel de educación superior no universitario - léase terciario - aumenta considerablemente año tras año desde la puesta en marcha de la última reforma educativa llevada a cabo en nuestro país, si es que ese nivel ya no le sirve a nadie?

Suponemos que este hecho obedece a múltiples factores. El primero directamente tiene que ver con la descentralización del sistema educativo nacional hacia las provincias. Estas, a través de la denominada red federal, se han hecho cargo del sistema educativo que comprende desde la formación inicial hasta la terciaria; sólo las universidades públicas y privadas han quedado en manos del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina.
En principio, los niveles educativos transferidos desde la órbita estatal a las órbitas provinciales, comprendieron desde el nivel educativo inicial hasta el nivel medio, y posteriormente se produjo el traspaso del nivel terciario desde la nación a las provincias. Evidentemente, esto sumó más incertidumbre a la que ya existía, y los problemas referidos a la calidad de la educación en el nivel terciario crecieron desmesuradamente, ya que este nivel educativo sufrió lo que denominamos una especie de secundarización en vez de crecimiento. A su vez, las consecuencias que esto acarreó se tradujeron en una pésima administración, dado que la equidad fue a caer en una cesta de desperdicios. Efectivamente, aquellas provincias argentinas que nunca habían contado con recursos genuinos como para subsidiar a la educación pública, menos podían mantener en funcionamiento a los institutos terciarios; apenas contaban con escasos recursos para abastecer la formación inicial, primaria y media. Cundió, en consecuencia, el cierre de carreras terciarias de parte de las provincias y miles de alumnos vieron coartada su formación. Los que pudieron hacerlo concluyeron sus estudios en otras provincias, en otros institutos que aún resistían el impacto; mientras que los que no pudieron hacerlo, abandonaron sus estudios y vaya uno a saber dónde quedaron sus necesidades y ganas por estudiar y aprender. Pero eso sólo es un breve relato de las nefastas consecuencias administrativas. Desde lo pedagógico fue peor aún, pues quienes egresaban como profesores o técnicos en una provincia tuvieron que someterse a reválidas en otras jurisdicciones o provincias, a efectos de poder emplearse en la docencia, ya que de cada palo una flor, o lo que es lo mismo, cada provincia tenía sus propios planes de estudios para las mismas carreras terciarias. Por otra parte, las empresas de las diferentes provincias de la República Argentina no tenían en claro si un técnico egresado en una, estaba en condiciones de trabajar para ellas en otra, etc. Luego, pedagógicamente, la reforma, también produjo esas vicisitudes laborales. Ahora bien, no todo lo malo y los errores podemos cargarlos sobre las espaldas de la transformación educativa, y al respecto se propone para la reflexión lo siguiente:

"No nos hemos pertrechado como era debido de los esquemas de pensamiento necesarios para entender mejor lo que tuvimos entre manos" (ESCUDERO MUÑOZ, 2002).

El espíritu que subyace a esa reforma responde a una declamación de ideales y valores, pero aún no logramos hallar la conexión entre el plano de lo ideal y el de la realidad, y tal vez la ceguera obedezca a la liviandad con que varias dimensiones fueron consideradas.

Retomando aquellos ideales que planteaba la reforma educativa en nuestro país, y haciendo una revisión un tanto ligera acerca de ellos, no está mal que la Universidad sea un bastión de hegemonía nacional hasta ciertos límites y respetando sus respectivas autonomías, ya que se trata de cuidar la formación de profesionales que tendrán participación directa en la construcción del conocimiento. Tampoco se percibe como incorrecto que exista una atención al desarrollo de las economías regionales, cuando de la formación inicial, primaria y media se trata, ya que cada región de un país tiene sus urgencias culturales que atender. De manera tal que no se observa como criticable el hecho de que la reforma educativa haya - por fin - cedido al reclamo ancestral que las provincias argentinas solicitaban al estado nacional, puesto que cada una de ellas conoce sus propios intereses y necesidades, como así también los recursos humanos y materiales con los cuales cuenta. Lamentablemente, en reiteradas oportunidades los argentinos hemos asistido a la dilapidación de los fondos públicos en socorro de carteras educativas provinciales que nunca cumplieron con los objetivos que se habían comprometido realizar. Entonces, que las diferentes autonomías provinciales hayan comenzado a hacerse cargo de bien administrar sus propios recursos humanos y materiales, no es nada desechable.

Volviendo a la pregunta referida al porqué del aumento de matrícula en los institutos terciarios, otra pregunta que se relaciona directamente con las cuestiones de fondo planteadas respecto de la reforma educativa, es la siguiente:

Ya que supuestamente el nivel educativo terciario no tiene razón de ser, ¿alguien ha advertido que los jóvenes egresados del nivel medio, tal vez vean que la prosecución de sus estudios en la universidad no les resulta tentadora, debido a razones de tiempo? Es que no pueden dedicarse a estudiar sin trabajar, puesto que la descentralización estatal no sólo abarcó al sistema educativo, sino también a otros niveles, como por ejemplo los fondos de coparticipación federal destinados a subsidiar provincias que no tienen capacidad productiva genuina.
Traducido al lenguaje popular, podría decirse que la gran mayoría de los jóvenes argentinos no pueden seguir estudiando en la universidad durante cinco o más años sin trabajar, puesto que:

¿pueden en ella realizar una corta especialización o formación de educación superior que al menos los acredite para el mundo laboral?

Más todavía: la reforma educativa trajo aparejado consigo misma un problema que aún no ha podido ser resuelto. Hablamos de la primarización del nivel de educación medio en algunas regiones del país, esto es, la educación general básica absorbió los primeros dos años de lo que otrora se denominaba la escuela secundaria, dejando al polimodal los últimos tres años. El andamiaje psicológico, pedagógico, didáctico, y hasta de infraestructura edilicia, construido para los dos últimos años de la educación primaria, ahora también forma adolescentes. Entonces, hasta que los docentes y directivos de esos dos años puedan absorber el cambio, habremos de enfrentar un salto cualitativo y cuantitativo de maduración y de matrices de aprendizaje en nuestros jóvenes. Se da, pues, ahora un salto abrupto entre la educación media y el ingreso a la universidad, para quienes egresan del nivel medio e intentan integrarse al nivel universitario. En el medio, entre la educación media y la universidad, ha quedado la persona a medio formar; pues le falta pulirse para completar su maduración media y está cruda para la formación universitaria.

Antes de la reforma educativa, el nivel terciario se constituía claramente en una alternativa de formación corta y salida laboral inmediata, dado que permitía estudiar y trabajar a los sujetos que optaban por tal nivel académico. Pero ahora el nivel terciario está sufriendo cuestiones tales como que los egresados del nivel medio dificultosamente pueden interpretar textos, su capacidad de expresión es lamentable respecto del razonamiento lógico y más aún respecto del matemático. Entonces el nivel de formación terciaria se ha transformado en un amortiguador entre el egreso del nivel medio y la universidad, y no sólo para pocos, sino más bien para muchos, dado que ha crecido considerablemente la matricula de ingreso al nivel terciario, a contrapelo de lo que se pretende: eliminarlo del sistema educativo. En consecuencia, por ahora, y al menos por un buen tiempo, el nivel terciario es un elemento constitutivo de la mejora de la calidad educativa en nuestro país. Por último, muchos sujetos cuando egresan del nivel terciario, continúan desempeñándose en la actividad laboral con más formación, construyen bases más sólidas tanto a nivel de conocimientos como también para tomar un respiro y hacerse de una posición económica que les permita acometer el próximo desafío: la universidad. Y es aquí donde la protagonista es la articulación terciaria-universitaria. Estas personas, con más edad, con más conocimientos construidos en el mundo del trabajo y con algunas reservas económicas, deciden no darse por vencidas y apostar por el conocimiento universitario. Luego, si quitamos este lugar de la educación, en un país donde todo es incertidumbre desde hace varias décadas, muchos se quedarán sin la posibilidad de aprender a aprender. Respecto de la universidad, hay poco que decir, pues ella se ha cuidado mucho de no ceder un ápice respecto del nivel intelectual que de ella se pretende, y por eso es que muchos jóvenes al intentar acceder a ella perecen en el intento y buscan el refugio educativo terciario que les permite, aunque con más inversión de tiempo, retomar coraje y fuerzas para el próximo peldaño: la formación de grado universitario.

En los párrafos precedentes se realizó una análisis respecto de algunos discursos a partir de los cuales emergería la imperiosa necesidad de dar por terminado el nivel terciario. Como contrapartida, también es cierto que algo hemos de sondear dentro de este nivel educativo, puesto que seguramente y al margen de cuestiones políticas y económicas que no son para descartar, socialmente se ha hecho fuerte el discurso descalificante acerca del mismo. Algo debe haber ocurrido en el seno del nivel educativo terciario, como para dar pie a la necesidad de instalar un discurso en la opinión pública, abogando por su cese. Cabe preguntarse:

Los actores involucrados directamente en el marco de las enseñanzas y los aprendizajes -cuya custodia es responsabilidad de las comunidades educativas terciarias-. ¿hasta qué punto han tomado conciencia de lo necesarios que son para la cultura de un país, participando o no en los procesos de mejora de la calidad educativa?

Y una posible respuesta, aunque sujeta a discusión, podría ser la siguiente:

"Las coaliciones surgen como reacción a estructuras, a ideologías y al ambiente y, a su vez, reformulan e institucionalizan estructuras, procesos de trabajo e ideologías que engendran, con el tiempo, una reacción de coaliciones emergentes" (BACHARACH, 1998:285)

Lic. Isidoro Víctor Daybis
Doctorando en Educación – Universidad de Murcia

BIBLIOGRAFÍA

ARNAIZ SANCHEZ, Pilar. 2003. Educación inclusiva: una escuela para todos. Aljibe. Málaga.

BACHARACH, Samuel B. La micropolítica de las organizaciones escolares. Revista de Educación, 316 (1998): 215-239.

DARLING HAMMOND, Linda. Teachers and Teaching: Testing Policy Hipotheses from a National Comission Report. Educational Researcher, 27 (1998): 625.

ESCUDERO MUÑOZ, Juan Manuel. 2002. La reforma de la reforma. Ariel. Barcelona.

PERRENOUD, Philippe. La gestión de la formación de l'equip docent. Quines estratégies formatives són les més adients per mantenir la coherencia entre metodologia i contingut de la formació?. Forum Europeu D'Administradors de l'educación de Catalunya. IX Jornades de Direcció Escolar, (2002):8.


Daybis, Isidoro Victor. Publicaciones Pedagógicas del Instituto Superior Juan XXIII. Instituciones Universitarias Salesianas. Obra de Don Bosco. Agosto de 2004, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina.

 
     
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