Muchos cursan posgrados,
pero pocos se reciben
Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION
Publicada en La Nación el lunes 25 de febrero
(La nota no refleja necesariamente la opinión
institucional de la Fundación Archipiélago)
Carmen Balleto terminó de cursar en 2002
su maestría en políticas y administración
de la educación en la Universidad Nacional
de Tres de Febrero (Untref), pero todavía
debe la tesis. De su grupo, sólo cuatro tienen
su título.
Al igual que otros casos, ella refleja un fenómeno
curioso y creciente en el país: mientras
se multiplican la oferta de carreras y la cantidad
de ingresantes en los posgrados, es cada vez más
reducido el número de personas que los completan.
Según la Secretaría de Políticas
Universitarias, en 2006 se graduaron 4610 estudiantes
en las carreras de posgrado, que registraban ese
año 62.870 alumnos. El número de egresados,
además, viene en descenso: en 2000 habían
sido 5044, con un total de 39.725 alumnos.
Mirados por disciplina, la mayor reducción
en el número de egresados en los últimos
cinco años se dio en las áreas de
ciencias médicas, sociales, humanidades e
ingeniería.
Al indagar las causas de la caída, dos razones
aparecen muy claras. Por un lado, la falta de tiempo
que implica compartir el trabajo con la cursada
del posgrado. Por otro, el escaso entrenamiento
en escritura académica que tienen muchos
graduados universitarios.
Pero también se afirma que la batalla contra
la tesis no se gana sólo por tener tiempo
o saber combinar bibliografía. Lo que hay
que tener es motivación personal.
"Empezamos 20 alumnos, casi todos becados,
y disfrutamos mucho la cursada. Pero al terminar
uno vuelve a trabajar y te quedás sin tiempo.
Apenas si llegás a terminar los trabajos
finales de las materias", contó a LA
NACION Carmen Balleto, licenciada en educación
y profesora de filosofía, docente en la Universidad
Nacional de Luján, en profesorados y en escuelas
medias, con dos hijos y poco tiempo.
Tesis pendiente
Gabriela Boulin, de 30 años y en vísperas
de su casamiento, tiene una experiencia similar:
no logró todavía presentar la tesis
de la maestría en psicología social
que cursó completa en la Universidad Nacional
de Cuyo y terminó en 2005.
"Cada vez necesitás más especialización
en tu trabajo, pero eso coincide con la edad de
mayor desarrollo profesional y de responsabilidades
familiares", explicó Gabriela desde
Mendoza, donde trabaja como asesora pedagógica
en proyectos de educación a distancia.
"Lo que necesitás es tener el objetivo
claro, los tiempos precisos y respetarlos . Hacer
la tesis implica un sacrificio, y nadie te pauta
los tiempos de afuera, así que hace falta
una gran motivación interna", sintetizó
Gabriela. Quien hace un posgrado obligado por su
trabajo o quien no necesita el título formal
probablemente lleve las de perder.
Escollo insalvable
Para los especialistas y directivos de los posgrados
-en general preocupados porque la escasez de graduados
genera inconvenientes académicos y administrativos
y quita prestigio a una carrera- las principales
dificultades son académicas.
"El alumno entra al posgrado con un bajo nivel
de formación en lectura, abordaje crítico
de un texto, trabajo con fuentes bibliográficas
complejas, capacidad de plantear problemas. La tesis
aparece como un escollo casi insalvable", apuntó
Norberto Fernández Lamarra, director de posgrados
de la Untref.
Algunos expertos afirman que muchos alumnos se toman
demasiado en serio el trabajo final.
"Hay un enfoque equivocad o acerca de la envergadura
de los trabajos finales. Los alumnos tienden a dimensionar
las tesis de manera inadecuada y se plantean objetivos
imposibles de lograr en tiempos normales",
dijo Abel González, secretario académico
del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes)
de la Universidad Nacional de San Martín.
Cuando se pierden la contención y la disciplina
que brinda la cursada de las materias regulares,
todo se complica aún más. "El
proceso de aprendizaje fuerte se da durante las
materias, con contacto con los pares. Luego viene
el trabajo en soledad, y sólo el que pone
más compromiso sigue aprendiendo", señaló
Jorge Del Aguila, rector de la Universidad Argentina
de la Empresa (UADE), con experiencia en los posgrados
de negocios, un área de oferta creciente
que tiene una dificultad adicional: "En el
mundo de las empresas no hay una exigencia estricta
del título".
Pero, además, en la Argentina pesan las dificultades
de ser un alumno part time . "Aquí el
posgrado se hace mientras se trabaja, así
que los alumnos cursan como pueden. Pero para hacer
la tesis se necesitan horas de trabajo", dijo
Fernández Lamarra.
Con él coincidió Gastón Cingolani,
que puede considerarse el revés de este fenómeno.
Gastón, de 35 años, presentó
prolijamente su tesis de maestría en Ciencias
de la Comunicación en la Universidad Nacional
de Rosario en 2004, que cursó gracias a una
beca de la Universidad Nacional de La Plata, donde
es docente. De su grupo de 12 se recibieron tres.
"Yo pude hacerlo gracias a la beca. La mayoría
de la gente acomoda su vida para cursar, pero no
se puede hacer lo mismo para la tesis. En el trabajo
te piden que te actualices y te formes, pero luego
no te dan el tiempo para hacerlo", dijo Cingolani,
que ahora prepara su tesis de doctorado en la UBA
y planea presentarla dentro de un año, con
una beca del Conicet.
Los recursos
La disponibilidad de financiamiento para quienes
están en una carrera académica explica
que en el área de ciencias exactas y naturales
-donde es tradicional el cursado de doctorados para
avanzar en la carrera- el porcentaje de graduación
sea mayor.
"Usualmente los doctorados se hacen con una
beca, y eso da tranquilidad para dedicarse, algo
más de tiempo libre y crea un compromiso
mayor", describió Pablo Jacovkis, matemático
y ex decano de Ciencias Exactas de la UBA.
Sin embargo, todos marcan la motivación personal
como un factor fundamental. "Hay gente becada
del Conicet que no hace la tesis y hay profesionales
que hacen la tesis rápidamente y con muy
buenos trabajos", dijo González.
Los más entusiastas nunca pierden la intención
de lograr el título. "Trato de seguir
vinculada y aprendiendo sobre mi tema de investigación",
dice Carmen. "En cuanto vuelva de la luna de
miel me pongo a trabajar", prometió
Gabriela.
Talleres obligatorios
Muchos programas de posgrado comenzaron a incluir
algunos mecanismos para obligar a los alumnos a
pensar en sus trabajos finales. "Desde hace
un año, tenemos talleres obligatorios especiales
desde el comienzo de la cursada, para que se vayan
enfocando en un tema", dijo Abel González,
de la Universidad de San Martín. Las universidades
registran las dificultades de tener docentes que
también son part time. "Faltan profesores
preparados para seguir a los alumnos más
allá de los talleres de tesis, porque ellos
también son part time , dan clases en varios
posgrados y cobran por hora", dijo Norberto
Fernández Lamarra, director del área
de posgrados de la Universidad Nacional de Tres
de Febrero.