Programa
La Fundación Archipiélago participó en los años 2010 y 2011 en gestión asociada con la Dirección de Voluntariado y Fortalecimiento de la Sociedad Civil, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires del proyecto Voluntariado en Educación.
Esta instancia educativa, que es de carácter absolutamente gratuita constituyó capacitación en diferentes escuelas con alumnos de 12 a 18 años de edad.
Nuestro campo de acción es el ámbito de la Educación No Formal, entendiéndola a ésta como actividad organizada, intencional y explícita que promueve el crecimiento integral del ser humano y de la comunidad.
Proponemos una metodología de trabajo que responde a una concepción participativa del proceso de enseñanza – aprendizaje, haciendo especial énfasis en la realización de actividades y dinámicas grupales que tienen como finalidad potenciar la comprensión y construcción conjunta de cada tema.
Los programas de voluntariado en las escuelas medias se caracterizan por originarse en una decisión institucional sostenida, orientada a la promoción de la solidaridad y a facilitar en los alumnos el desarrollo de actitudes de compromiso social y participación ciudadana.
Hablar de la promoción de la solidaridad implica encarnar una serie de valores y actitudes ligados a la justicia social, asumiendo un compromiso en función del bien común. Ejercer la solidaridad en lo cotidiano, en la relación con los pares, con los vecinos, con la institución, etc., es principalmente asumir a la solidaridad como una forma de vida. Por lo tanto, el proyecto de voluntariado juvenil implica comprometer a los estudiantes en el desarrollo de una acción coherente, que los involucre y comprometa con un hacer, no desde un lugar de paternalismo y asistencialismo, sino desde un lugar de mayor simetría.
Este proyecto tiene como eje fundamental la solidaridad y el ejercicio pleno de la ciudadanía, por parte de los estudiantes y la institución, asumiendo los deberes y derechos que les atañen. Ni solidaridad ni ciudadanía se enseñan sólo con la enunciación o la lectura de textos, sino que es necesario trabajar dentro de la institución para el logro de una convivencia democrática, por lo que deben lograrse y practicarse relaciones respetuosas, democráticas y solidarias.
Se toma a la escuela como uno de los espacios fundamentales para el desarrollo del proyecto, ya que en la misma se construye y se enseña a construir una sociedad.
Para el compromiso de los estudiantes es necesario que la participación de ellos sea real, permitiéndoles desplegar su creatividad, sus intereses, funcionando los adultos como guías y contención, pero siendo ellos quienes ejerzan un lugar protagónico. Esto de alguna manera garantiza el la apropiación y el compromiso con el proyecto.
Encaramos este proyecto a través de una metodología participativa que es aquélla que permite articular la secuencia de acción-actividad con el marco conceptual de referencia planteado para llevar a cabo con adolescentes un proyecto comunitario.
Esta metodología requiere de operadores flexibles, capaces de realizar una gestión democrática, que reconozcan a los participantes como sujetos activos y capaces de constituirse en agentes de su propio proceso de aprendizaje.
Todos los profesionales que trabajaron en el proyecto desde la Fundación Archipiélago son personas especialistas en el trabajo con adolescentes desde múltiples perspectivas como psicología, recreación, educación y otros, todos con amplia flexibilidad y con una mirada amplia hacia la realidad que nos rodea.
Es importante considerar que cuando hablamos de adolescentes hay que tener en cuenta una mirada amplia y actual sobre la adolescencia, una etapa caracterizada por múltiples variables entrecruzadas y signada fundamentalmente por las crisis, por la rotura de los viejos moldes y el nacimiento de nuevas maneras de “ser” y “estar” en el mundo.
Se suman así conflictos en relación a la identidad, el cuerpo, la sexualidad, la carencia de modelos sociales en los cuales reflejarse y proyectarse y una serie de códigos propios de comunicación entre pares como una manera de diferenciarse del “mundo adulto”.
Las escuelas en las que hemos participado estos dos años son:
> Comercial 24- Chacarita
> Liceo 11- Villa Urquiza
> Escuela de Discapacitados N*1 – Instituto de
Rehabilitación Nacional – Belgrano
> Colegio Corazón de Jesus – Balvanera.
> Colegio Nuestra Señora de la Unidad – Villa Pueyrredon.
Los profesionales que han trabajado son los siguientes:
>
Marcelo Bursztyn – Coordinador del Proyecto.
> Patricia Estevez
> Federico Gorla
> Diego Rodriguez
> Alexis Mitre
> Nahir Galarza
> Leticia Fabricio
< volver